El Club Atlético de Madrid ha experimentado en los últimos años un enorme
crecimiento, tanto en éxitos deportivos y como en nuevos hitos como el reciente cambio de estadio. Este crecimiento ha hecho
necesaria una evolución de sus elementos visuales (el escudo) para adaptarlos a
nuestros tiempos. Este proyecto ha sido desarrollado por el estudio Vasaba,
ganadores del concurso entre agencias organizado por el Club rojiblanco.
El rediseño del escudo ha despertado una ola de duras críticas de
aficionados que se niegan a aceptar el cambio. Bajo el hashtag "ElEscudoNoSeToca" han realizado
toda clase de comentarios de malestar y odio. También se ha creado una petición en change.org e incluso se han manifestado
físicamente en contra de este rediseño.
El cambio puede gustar más o menos desde un punto de vista artístico, pero
la reacción de rechazo absoluto por parte de los aficionados es injusta e inadmisible,
por ser exagerada e infundada. Con esta entrada me gustaría recopilar una serie
de argumentos racionales que espero que ayuden a los aficionados a comprender y
aceptar el cambio, y dejar a un lado por un momento la sinrazón.
Lo primero que es importante entender es que hoy en día este diseño ya no
es un escudo sino un logo. Cierto es que mantiene la herencia del antiguo
escudo en sus formas, pero claramente ha dejado de ser esa simple
representación simbólica que se diseñó el siglo pasado. Ahora es un elemento de
gestión comercial que debe funcionar como sello identificativo en webs, apps,
merchandising..., y competir visualmente con otros logos y escudos entre los
que debe destacar e identificarse. Y para ser un buen logo, su diseño
necesita ser replanteado.
Una de las razones elementales del cambio ha sido buscar una mejor lectura
de sus elementos, para que éstos fueran claramente visibles e identificables
cuando el logo se reprodujera a tamaños pequeños (cabeceras web, icono de
móvil, avatares en redes sociales, etc…). Esa es la razón por la que, entre
otras cosas, se ha aumentado el tamaño del oso y el madroño, que ya no son una
miniatura lejana sino que son parte central del diseño, perfectamente
identificables e incluso potenciando aún más el vínculo con Madrid.
Para seguir con esta simplificación y optimización, se ha buscado una
reducción de colores dejando los básicos y eliminando los secundarios. Hay que
entender que el amarillo y el verde no forman parte de la esencia cromática del
club (rojo, blanco y azul), por lo que no es fundamental que estén presentes en
el logo.
También se ha corregido el excesivo espacio blanco que había dentro del
triángulo, haciendo que ahora todos los elementos aprovechen al máximo el poco
espacio disponible, y lo hagan de forma más armónica y visualmente equilibrada.
Todo ese espacio en blanco era contraproducente ya que impedía que otros
elementos importantes como el oso y el madroño tuvieran más presencia. Un
extranjero que vea el logo en un minúsculo avatar de Twitter jamás podrá
imaginar que lo que ve junto al árbol es un oso. Ahora lo entenderá mejor.
Por otro lado, erramos al pensar que tenemos sentimientos hacia un elemento
gráfico. Nuestros sentimientos responden siempre a lo que el elemento gráfico
representa simbólicamente. Por eso cuando un aficionado besa el escudo del
Atleti, no está expresando sus sentimientos hacia unas formas y colores bonitos
sino hacia todo lo que el club representa (éxitos, recuerdos, deporte,
competitividad…) ¿Qué más da el símbolo que lo represente?
Por último, es importante entender que no se trata solo de un cambio de
logo sino del desarrollo de todo un sistema visual cohesionado que fortalecerá
a la marca. De esta manera se conseguirá proyectar una marca unificada, fuerte,
capaz de competir en un mundo plagado de millones de estímulos visuales.
Para acabar, la Dirección del Club no debería dar marcha atrás. Deben
apostar claramente por lo que creen. Han apostado por una decisión estratégica
y han contratado al que consideraban el mejor equipo de diseñadores para
afrontarla. El resultado es más que decente. Es una buena evolución, lógica,
continuista. Corrige errores y potencia fortalezas. Es un gran paso que poco a
poco se irá aceptando por la afición.
