lunes, 13 de febrero de 2017

El Rincón de los Sueños II


Tras haber introducido este blog y la debatida cuestión del nombre del nuevo estadio queda por responder una pregunta: ¿Qué problema hay con el nombre de Wanda Metropolitano? Este asunto planteaba al Atlético de Madrid dos retos fundamentalmente: conseguir un nombre que pudiera reflejar el sentimiento atlético; y obtener un ingreso importante por la visibilidad que puede dar dicho nombre a una empresa.

La directiva del club ha intentado compatibilizar estos dos retos, sin darse cuenta de que no era posible. Wanda Metropolitano no consigue cumplir con ninguno de estos retos.

Resultado de imagen de Luis aragones leyenda atleticaCon respecto al primero, resulta evidente que el nombre de Wanda no provoca ninguna clase de sentimiento (como mucho, de rechazo) en la afición colchonera. Este nombre deja la sensación de que el sentimiento atlético (simbolizado por el antológico estadio del Metropolitano) queda relegado a un segundo lugar. El enfado de la afición con este nombre es mayor al conocerse las otras alternativas que se estaban barajando: Nuevo Vicente Calderón y Luis Aragonés. Respecto al primero, este nombre era un bonito homenaje al estadio que durante tantos años ha sido la casa del Club. Pero el segundo, Luis Aragonés, es probablemente el nombre que provoca una mayor exaltación “rojiblanca”. Tras la reciente muerte del mítico entrenador del Atleti, toda la afición rojiblanca le ha recordado en cada uno de los partidos celebrados en casa. Con este nombre no solo se cumplía con creces este reto, sino que también se le daría a Luis Aragonés el reconocimiento que se merece.

De haberse elegido cualquiera de estos dos nombres, se hubiese continuado la misma línea de marketing de los últimos años. Aunque la analizaré más profundamente en entradas posteriores, el Atlético de Madrid ha llevado a cabo desde el comienzo de siglo un marketing basado en transmitir el sentimiento que significa ser del Atleti. Este marketing está dirigido fundamentalmente a los que ya son hinchas del Atleti con un objetivo claro: que estén orgullosos de ser colchoneros. El nombre Wanda Metropolitano no cumple con este objetivo ya que en él prima lo económico (Wanda) sobre el sentimiento (Metropolitano). Este nombre no provoca orgullo en el aficionado atlético sino decepción (muchos se dicen a sí mismos: esto es lo que hay con el Atleti), perdiendo el Club una oportunidad “de oro” para coronar la estrategia de marketing llevada a cabo.

El problema es que no solamente no se ha cumplido con el primer reto mencionado al principio de esta entrada, sino que tampoco el segundo. Respecto a este, se está renunciando a  un ingreso importante por el hecho de que sea Wanda (y no otro), la empresa que dé nombre al estadio. Solo como ejemplo, el club Bayern de Munich recibe 110 “kilos” (millones de euros) por llamar a su estadio Allianz durante 17 temporadas; pero si nos vamos a EEUU, podemos destacar el acuerdo de Metlife con los Giants por los que el estadio recibe el nombre de la compañía durante 25 temporadas a cambio de 400 “kilos”. Está claro que el nombre Wanda Metropolitano (nombre al que no se le ha puesto caducidad alguna) a cambio de una aportación de 15 millones para la Academia del Club le sale muy bien a Wang Jianlin.

Personalmente, considero que el nombre elegido es un grave error, sobre todo por la gran visibilidad que tiene el hecho de cambiar de estadio. La directiva del club tenía opciones muy buenas y acabó optando por la peor de todas. La directiva del Club está acostumbrándose a no pensar en los aficionados en la toma de decisiones importantes, y, tarde o temprano, lo acabará lamentando. 

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