Tras haber introducido este blog y la debatida cuestión del
nombre del nuevo estadio queda por responder una pregunta: ¿Qué problema hay
con el nombre de Wanda Metropolitano? Este asunto planteaba al Atlético de
Madrid dos retos fundamentalmente: conseguir un nombre que pudiera reflejar el
sentimiento atlético; y obtener un ingreso importante por la visibilidad que
puede dar dicho nombre a una empresa.
La directiva del club ha intentado compatibilizar estos dos
retos, sin darse cuenta de que no era posible. Wanda Metropolitano no consigue
cumplir con ninguno de estos retos.
De haberse elegido cualquiera de estos dos nombres, se
hubiese continuado la misma línea de marketing de los últimos años. Aunque la
analizaré más profundamente en entradas posteriores, el Atlético de Madrid ha
llevado a cabo desde el comienzo de siglo un marketing basado en transmitir el
sentimiento que significa ser del Atleti. Este marketing está dirigido
fundamentalmente a los que ya son hinchas del Atleti con un objetivo claro: que
estén orgullosos de ser colchoneros. El nombre Wanda Metropolitano no cumple
con este objetivo ya que en él prima lo económico (Wanda) sobre el sentimiento
(Metropolitano). Este nombre no provoca orgullo en el aficionado atlético sino
decepción (muchos se dicen a sí mismos: esto es lo que hay con el Atleti), perdiendo
el Club una oportunidad “de oro” para coronar la estrategia de marketing
llevada a cabo.
El problema es que no solamente no se ha cumplido con el
primer reto mencionado al principio de esta entrada, sino que tampoco el
segundo. Respecto a este, se está renunciando a un ingreso importante por el hecho de que sea
Wanda (y no otro), la empresa que dé nombre al estadio. Solo como ejemplo, el
club Bayern de Munich recibe 110 “kilos” (millones de euros) por llamar a su
estadio Allianz durante 17 temporadas;
pero si nos vamos a EEUU, podemos destacar el acuerdo de Metlife con los Giants por los que el estadio recibe el nombre de
la compañía durante 25 temporadas a cambio de 400 “kilos”. Está claro que el
nombre Wanda Metropolitano (nombre al que no se le ha puesto caducidad alguna)
a cambio de una aportación de 15 millones para la Academia del Club le sale muy
bien a Wang Jianlin.
Personalmente, considero que el nombre elegido es un grave
error, sobre todo por la gran visibilidad que tiene el hecho de cambiar de estadio.
La directiva del club tenía opciones muy buenas y acabó optando por la peor de
todas. La directiva del Club está acostumbrándose a no pensar en los
aficionados en la toma de decisiones importantes, y, tarde o temprano, lo
acabará lamentando.
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